Han pasado 3 años desde que publiqué la última entrada de este blog, y, por suerte, las cosas han cambiado bastante. Aprendí mucho en este tiempo, y hoy un poco más sabia y mucho más fuerte mi perspectiva de la vida es mejor.
Ya no estoy más deprimida. Eso es un gran avance, hoy puedo decir que soy una persona feliz en muchos momentos del día. Aprendí que se puede salir del pozo, se puede salir adelante. Digan lo que digan, después de tocar fondo sólo puedes ir para arriba. Y así fue mi caso.
La mente borra mucho de lo doloroso, hoy en día no recuerdo con nitidez como me sentía en esos momentos tan oscuros. Es como que una parte mía lo bloqueó, porque es demasiado doloroso para tenerlo presente. Y estoy en un momento muy distinto que aquel entonces.
El hombre que me acompañó durante mi depresión es hoy mi esposo, y mi vida de casada es muy feliz. Gracias a él y a mi familia y amigas que me acompañaron en aquellos días salí adelante y mi vida cambió para mejor.
Sigo medicada, los medicamentos son necesarios todavía, pero estoy en proceso de bajarlos de a poco, porque en un futuro no muy lejano me gustaría no estar más medicada. Ya quiero dejar atrás eso, lo siento como que es una etapa cumplida. Además soy joven aún, tengo 31 años y no quiero estar medicada de aquí al resto de mi vida, me parece una locura. Si fuera imperativo... pero no lo es. Por suerte.
También sigo en el desesperanzado empleo, eso no ha cambiado aún. Aunque hoy soy más agradecida de mi empleo, gracias a él me pude casar, comprar una casa y hacer un viaje de luna de miel. Todo eso agradezco. Igualmente pienso que es mi esfuerzo el que me ha mantenido aquí, y estoy en ruta a cambiar de lugar. Ya comprendí que se cumplió un ciclo y al igual que con los medicamentos en un futuro no muy lejano me gustaría no estar más acá sino en otro empleo más feliz para mí. Y que me remunere mejor. Esto no es lo mío, ahora ya lo sé, sólo falta que llegue el cambio.
Si alguien me está leyendo y está triste, deprimido, pensando que no va a sobrevivir a su caída, escuchame bien: vas a salir. Vas a estar bien. No lo dudes ni por un segundo, la vida da la vuelta y va a llegar tu momento de volver a ser feliz. Acompañate de tus seres queridos, acudí a un médico que te ayude, y tené fe. Lo mejor está por venir, es así.
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